20 nov. 2011

Nos volvimos a comer el rabo (1-2)

Pésimo partido, de principio a fin, del Sevilla FC en esta fría y húmeda tarde de Noviembre. Como si de una peli de Buñuel se tratase, el Athletic nos ha pintado la cara de verde en nuestra propia casa, sin sudar lo más mínimo y con un conformismo por parte de los nuestros que, más que alarmante, me resulta indignante.


Claro está que, ante todo, vamos a seguir en puesto europeos una jornada más, que podría ser peor de lo que ya es y que hay que tener fe en el equipo y toda esta patulea que venimos escuchando desde hace ya cinco jornadas.

De la dinámica ascendente del equipo que se culminó con el agónico empate del Camp Nou poco o nada parece quedar ya en las piernas de nuestros futbolistas. Dije entonces que no teníamos que creernos nada, que no por empatarle al Barça íbamos a tenerlo todo hecho y que lo importante era sacar, en estos ocho partidos que tenemos entre el del Nou Camp y la visita del Mafia CF a Nervión teníamos que sacar un buen colchón de puntos. De momento, en esos ocho partidos que tenía entre ceja y ceja, sacamos cinco puntos (tres frente al Sporting y dos frente a Racing y Mallorca) de quince posibles. La media inglesa, por supuesto ya ha perdido todo su sentido, no estamos en posición de andarnos con milongas y con cuentas cuando llevas cinco partidos, tres de ellos en casa, sin conocer la victoria.

Lo peor de todo es que, tras cinco partidos sin conocer la victoria en los que hemos tenido importantes y determinantes bajas, cuando estas se han recuperado no ha cambiado para nada la imagen del equipo. No esperaba hoy un excesivo jogo bonito, pero sí quizás más pegada y solvencia, tanto arriba como abajo. Ni una ni otra, seguimos sin dar dos pases seguidos, seguimos regalando balones al rival y de la excelsa solvencia defensiva de Marcelino parece que no quedan ni los cimientos. El muro de Constantinopla se ha convertido en el seto de mi jardín, fallos como el de Spahic hoy son de juveniles, chavales a los que su impronta y amor propio les hace precipitarse y regalar balones totalmente surrealistas porque la decisión de Spahic en el segundo gol del Athletic es de traca. De todas las posibilidades que el destino ponía a su favor para sacar la pelota, escogió la de impactarla en el pié de De Marcos.

Pero no nos cebemos con la defensa cuando al que hay de verdad que pedirle cuentas está más adelante. Desde su llegada a Sevilla pensé que sería un jugador que propiciaría un amplio salto de calidad en el Sevilla FC. Hoy, después de verlo durante más de tres meses, no estoy tan seguro. Hablo de Piotr Trochowski, por supuesto. No digo que el alemán sea mal jugador, pero creo (no he mirado las estadísticas) que es el jugador sevillista que más balones ha perdido en lo que llevamos de temporada. Parece que le pican los pies cuando tiene la pelota, le cuesta pasarla, ni por asomo se va en velocidad y nunca realiza un desmarque apropiado con el que poder valerse de su excepcional golpeo. No sé si es culpa suya o culpa de un entrenador que le mete en la cabeza ideas poco afines a su estilo, pero el polaco está a años luz de lo que era en Hamburgo. Pero qué podemos esperar, nadie da duros a cuatro pesetas.


Hoy no tengo nada en contra de Fede Fazio. Quizá Medel hubiera podido aportar algo más al equipo, pero viendo el nivelito que ha mostrado hoy el equipo, ha estado aceptable, al igual que Navas, de lo poco reseñable hoy, que ha vuelto a ser un puñal, anotando un precioso gol y luchando los noventa minutos. De Negredo poco que decir, hay que esperar a que coja su forma de siempre; Kanouté como siempre intentando dar un poco de calidad y floritura a este equipo vulgarizado y Perotti rápido e incisivo pero sin nada de suerte.

Aún queda mucho, muchas tardes en Nervión, muchas sonrisas y muchas lágrimas, pero si esto no se empieza a reconducir o, al menos, dar alguna señal de vida, nos podemos meter en una dinámica negativa que puede cortarnos de raíz todas las aspiraciones que teníamos para esta temporada. Hay que hacer más y hablar menos. Hay que aceptar lo que se tiene y cambiarlo si no funciona. Hay que tener un poco menos de orgullo y un poco más de cabeza.

El Athletic de Marcelo Bielsa nos ha dado un baño táctico esta tarde, ha dejado bien claro que no va a especular lo más mínimo y, sobre todo, ha dejado claro que es un grandísimo entrenador de fútbol y está en un grandísimo equipo que, con 1-2 en el marcador ha tenido tiempo incluso de hacer un rondito con el balón para chulear magistralmente a los deshauciados tíos de blanco.


El Sevilla de Marcelino García Toral ha confirmado que hay algo inherente e invisible en el equipo que no le deja explotar, que ha borrado de raíz todo lo bueno que teníamos en campañas pasadas y que necesita grandes cambios ya sean tácticos, de implicación, de iniciativa, de concentración o simplemente de lavado de cara.

Hoy hemos visto y comprobado una vez más que el recurso del centro y el juego por banda ya está más que manido, que la identidad del Sevilla de Caparrós, que Juande llevó a la gloria, que Jiménez cambió un poco en pos de una mayor solvencia atrás y que Manzano terminó de dinamitar, tiene que cambiar. Tiene que cambiar porque han cambiado la mayor parte de los jugadores que hacían que esa identidad tuviera sentido y fuera efectiva. Tiene que cambiar de raíz en pos de que no seamos un equipo previsible, vulgar, apático, cagón y simplemente malo. Tiene que cambiar para que de una vez Marcelino Garcia Toral demuestre que él también es un grandísimo entrenador.

El Barcelona del Dream Team y el actual juega al fútbol total porque tenía y tiene jugadores para ello. El Real Madrid ha cambiado en los últimos años su identidad, dejando de lado el discurso chupón de los "galácticos" convirtiéndose en un equipo mortal a la contra y rápido como un misil, al igual que el Valencia, gracias a los jugadores que tienen. El propio Athletic Club ha abandonado su juego "vasco", físico y directo para centrarse en tocar la pelota, las trancisiones por bajo, el juego combinativo. El Villareal se está empezando a dar cuenta que va a tener que abandonar ese juego preciosista que le caracterizaba porque simplemente no tiene ya los jugadores que le permitían realizarlo.


¿Por qué este Sevilla, sin los jugadores que en años anteriores nos hacían tremendamente superiores jugando por bandas (Daniel Alves, Adriano, Puerta, Diego Capel) y con jugadores que ahora pueden aportar mucho por el medio no abandona de una vez el manido recurso del centro de Navas - gol de Kanouté?

Está claro que este recurso nos ha dado incontables noches de gloria, pero si queremos seguir teniendo tardes y noches de gloria esto tiene que cambiar a la voz de ya.

Salud y Sevilla Fútbol Club. A por el Zaragoza.

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