24 nov. 2011

El hardware sevillista

Leo en determinados portalitos que en el entrenamiento de hoy nuestro entrenador está probando cómo sería el Sevilla con un nuevo (y ansiado) sistema. El 4-3-3 que tanto, tantísimo se ha oído, reclamado, esperado y suplicado.


Me quedo más tranquilo cuando veo que varios blogueros se hacen eco de esto, y claro está, puede que ellos también se hallan dejado engañar por los susodicho portalitos, pero en estos momentos, en los que aunque la situación de nuestro Sevilla FC no es mala, ni crítica, ni mucho menos fatal, sí que está siendo muy decepcionante para la inmensa mayoría de la parroquia sevillista. Han dolido y mucho estas cuatro jornadas post-Barça sin ganar, con dos derrotas en casa incluídas. Pese a la recuperación de las importantísimas bajas el equipo no mostraba ese puntito de intensidad, presión y combinación que todo esperamos y que, unos más que otros, confiamos que llegará de la mano de Marcelino.

Dije en el post tras la derrota frente al Athletic Club, un pelín irritado y dejándome llevar demasiado, que lo que realmente le pasaba al Sevilla no es que los jugadores no fueran buenos o el entrenador no transmitiera bien sus conceptos, sino que la identidad sevillista que tanta gloria nos ha traído y llevamos abanderando casi una década, el juego por bandas, ya no casa bien con nuestro equipo.

Puede que aquello lo pensara a la ligera, producto del cabreo. Pero hoy no hablo a la ligera y hoy, en frío meditándolo estos últimos días, me lo creo más que el domingo. Tenemos un equipo en plena renovación, un equipo que ha cambiado en los últimos dos años a más del 85% de los futbolistas de los títulos y que, pese a ello, sigue basando su juego en lo mismo aunque las características de sus jugadores sean muy diferentes.

He visto jugar poco o nada al Hamburgo, al Schalke, al Boca Juniors, al Montpellier, al Getafe o al Rayo, pero estoy más que seguro que ninguno de ellos basaba la mayor parte de su juego ofensivo por las bandas tanto y tan bien como lo hacía nuestro Sevilla hace pocos años. ¿Vamos a obligar a Trowchosky, a Rakitic, a Medel, a Spahic, a Manu del Moral o a Coke a que se empapen de la filosofía del juego por bandas y hagan de este Sevilla de nuevo un equipo campeón? Yo creo que es más sensato que sean ellos los que exploten las características que tienen y las bandas sean un recurso más, no el pilar básico de nuestro juego.


Ya no tenemos a Daniel Alves, a Adriano Correia, a Diego Capel, a Antonio Puerta, a David Castedo... Tenemos otros futbolistas, iguales o mejores, pero que no valen para estar esperando centros de Navas o de Perotti, sobre todo cuando ni Navas ni Perotti pueden, ellos solos, llevar las riendas de este equipo. El equipo tiene que cambiar, tiene que empezar a pensar de otra forma, el entrenador tiene que ser quien conciencie a los jugadores de que el "hardware" sevillista ha cambiado y, por ello, tienen que actualizar su "software".

Tenemos un equipo lo suficientemente compensado como para andar arrastrándonos por el campo, como para jugar al pelotazo y meter melones al area en busca de una oportuna cabeza. El Sevilla de las bandas, el 4-4-2, del centro de Navas gol de Kanouté, por mucho que nos pese y nos cueste creerlo, está obsoleto.


No sé cómo tiene que jugar este nuevo Sevilla, no soy entrenador ni catedrático en esto del fútbol, pero que Marcelino se haya dado cuenta de que esto no termina de carburar y pruebe un equipo diferente me parece una buena señal. Un rayo de luz, un soplo de aire fresco y ojalá que este fin de semana ante el Zaragoza veamos un equipo diferente. Que Marcelino se arriesgue, que cambie, que de oportunidad a lo nuevo. Puede que se equivoque, que sacrifique el juego por bandas y en un intento de elaborar nos salga el partido rana y el Zaragoza nos meta tres. Pero al menos se habrá intentado. Tenemos un equipo nuevo y un entrenador nuevo, habrá que equivocarse hasta dar con la tecla, pero lo que no puede pasar es que, con todo lo nuevo que hay, el equipo siga cometiendo los mismos y lacerantes errores.

No sé si estoy patinando en mis cábalas, pero a mi me parecen bastante acertadas. ¿Qué pensáis vosotros?

3 comentarios:

  1. Lo del centro del campo con esos tres lo veo bien, la defensa sí la cambiaría un poco y arriba lo que mejor esté.

    Lo importante es mover el balón, que llegue alante y que los de delante metan esa pelotita en la red del contrario.

    Un abrazo, enlazo tu blog y te sigo. Lo conocía pero aún no me pasé, muy poca vergüenza la mía, lamentable. jajajaja.

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  2. Amigo, estamos en la misma onda.

    Hace ya algun tiempo que queria hablar sobre ello y lo mismo me animo en breve.

    El futbol de hoy exige mucha mas ayudas, mas solidaridad, más apoyo en el compañero para iniciar jugada, y tengo la impresion que con los dos jugadores pegados a la cal y jugando con dos puntas estas premisas se hacen muy complicado llevarlas a cabo.

    Quiero pensar que al final Marcelino con el tiempo dejara de ser tan hermetico en lo del sistema, y sin llegar a perder su estilo, creo que las circunstancias le obligaran a mover ficha.

    Un fuerte abrazo amigo.

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  3. Si va a jugar con un 4-3-3 Perotti al banquillo del tirón y que juege Manu del Moral. Esto lo tengo clarísimo

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