17 oct. 2011

Mínimo esfuerzo, máximo premio (2-1)

Está claro que la ley del mínimo esfuerzo vale para muchas cosas, aunque tenga un muy dudoso mérito y sea nada plausible. Para el estudio, para cumplir con los objetivos en una empresa, para hacer las tareas domésticas y, también, para sumar doce de doce puntos en casa.

Huelga decir que estoy tremendamente satisfecho con esto, pero con muchos matices. Creo que todos los sevillistas somos unánimes en que, si bien el equipo está sumando, se espera mucho más de él. Si mientras se engrasa la máquina se van ganando partidos mejor que mejor y ya estamos cuartos, por encima de nuestros principales competidores (aunque esto sea humo ya que la semana que viene visitamos el Camp Nou) pero la pregunta es ¿cuando dará la máquina sensación de estar a pleno rendimiento?

Decía Marcelino en verano, cuando goleábamos al Espanyol y hacíamos un muy buen partido en Nápoles que el equipo tenía mucho margen de mejora. No lo vimos frente al Hannover, pero con el Málaga todos pensamos que el equipo cogería ritmo e iría en una linea ascendente e imparable. Pero más que eso, aunque ha seguido sumando y defendiendo muy bien, el juego del equipo es cada vez más pobre, más desorganizado y cada vez más evidente que se basa en los arreones de calidad, que no precisamente en la faceta que más carencias hay, para sacar los partidos adelante. Vayamos por partes.


Atrás hemos tenido, una vez más, un partido magistral, aunque hayamos pasado muchos apuros y en el gol del Sporting, Cáceres parecía que aún estaba pensando en si debería haber celebrado su gol de una u otra forma; volvimos a ver a un Spahic sensacional, una auténtica reencarnación del mariscal del área; y a un Fernando Navarro que sigue creciendo partido a partido. Escudé, para mi, el más flojito ayer y desgraciadamente esto se está repitiendo muchas veces esta temporada. Quizá sea a él al que se le estén notando más los años y su inabarcable experiencia se vea mermada por un cada vez más deplorable fondo físico. Aún así, aunque Varas no pudo optar al récord de imbatibilidad, la culpa del gol de Sporting y que pasáramos muchísimos apuros no fue de la defensa.


La culpa de todo problema atrás y la falta de continuidad arriba es, sin lugar a dudas, el centro del campo. Una vez más parecía que estábamos jugando a la patata caliente y en una nueva pérdida absurda de Trochowsky, una contra rápida del Sporting que, muerto de hambre como está, no podía desaprovechar ni una sola de sus oportunidades. Con la lesión de Perotti (al final para cuatro semanas) y la entrada de Rakitic pensé que podríamos ver al mejor Trochowsky, ese que jugaba en el Hamburgo por banda izquierda y hacía las delicias por las que le fichamos, pero, aunque no cuajó un mal partido, quizá le pasara demasiada factura esta reconversión forzada a mediocentro creativo que está teniendo en el Sevilla a expensas de que intercaló muchísimo su posición con Manu del Moral. En cuanto a Rakitic, para mi hizo uno de los partidos más malos con nuestra camiseta y parece que queda mucho para que coja el ritmo y la garra con la que llegó al Sevilla.

Creo que nuestro centro del campo no ha dejado de ser aún la bisagra que ha venido siendo estos tres años desde que se marchó Daniel Alves y esto, sumado a que Navas lo intenta pero está muy por debajo del nivel al que nos tiene acostumbrados y que Kanouté ya no tiene el fondo físico necesario para andar bajando y subiendo en carrera en todas y cada una de nuestras posesiones, hacen que el engranaje del equipo no funcione, los jugadores queden muy dispersos y se concentren en determiandas zonas del campo quedando espacios muy anchos por donde hacer peligro pero en los que, por desgracia, no hay un tío de blanco para asestar la puñalada.


Por su parte Manu del Moral acabó con inventada su ansiedad y su mala suerte con un golazo sublime que nos hizo llevarnos a todos las manos a la cabeza. Me alegro un montón por él y esperemos que sea el primero de los muchos que tiene que meter en el Sevilla. Lo que más se notó en la delantera fue que no pudiésemos hacer ese cambio que estaba pidiendo a gritos Kanouté por Negredo en la segunda parte. Con un Sporting que estaba llevando buena parte del peso del partido y corriendo mucho en sus ocasiones que casi todas fueron a la contra, la velocidad del vallecano hubiera hecho muchísimo daño. Se empiezan a notar las contras de la plantilla corta que quería Marcelino, y es tener que dejar a Kanouté los 90 minutos en el campo y tener que meter mediocentros y jugadores de banda que corran por él.


De lo que ayer pudo ser y no fue, me quedo con la participación cero de Campaña. Yo habría puesto la mano en el fuego por verlo en el once titular en un partido que sabíamos que, a poco que hiciéramos, nos lo íbamos a llevar. Quizá estaba en los planes de Marcelino meterlo en la segunda mitad si no se hubiera lesionado Perotti, aunque igual que le dio entrada a Rakitic, podría haberlo hecho el canterano y dejarle por fin un partido casi entero en casa para que demuestre porqué el Sevilla le ha hecho un contrato con la primera plantilla. No fue así y me quedo con las ganas, una semana más.

Quince puntos, cuartos en la tabla a dos del coliderato azulgrana. No está mal. Esto me hace recordar cierta situación, en la temporada 2008/2009, con Manolo Jiménez en el banquillo. Quince puntos con siete jornadas disputadas y el equipo jugando no mucho mejor de lo que lo hace ahora. Más bien diría que idénticos números e idéntico nivel de juego. ¿La diferencia? Hace tres años medio estadio estaba silbándole al equipo y, por supuesto, la prensa trinaba de lo lindo contra la figura de nuestro entrenador. Ahora, muy muy pocos silban y en la prensa hay pocas menciones al escaso juego combinativo del equipo. ¿Qué ocurre? ¿Qué hay de diferente? Yo no silbé entonces, pero ahora me acuerdo de aquello y me hierve aún más la sangre de la injusticia que se cometió. ¿Nos hemos vuelto ahora todos resultadistas? No lo sé, pero dejo en el aire la cuestión.

Como dije antes, este cuarto puesto es puro humo ya que la semana que viene visitamos el Camp Nou y lo más probable es que Valencia y Málaga se resarzan de sus pinchazos ganando en casa; pero es a partir de ese partido cuando debemos hacer valer todo lo que hemos conseguido hasta ahora y jugar con la ventaja de no tener partidos intersemanales. Siete partidos que tienen, por las buenas o por las malas, que reafirmarnos en la posición que ocupamos ahora.

Como lleguemos al partido frente al Real Madrid en casa nos dará un primer avance de si estamos cerca o lejos de lograr el objetivo de la tercera plaza, ésa que siempre se nos va por perder contra equipos "menores". Esperemos que este año no sea así.

4 comentarios:

  1. Ya lo he puesto en mi blog demasiado premio para lo que se vio porque el Sevilla no juega al futbol nada de nada solo a arreones y con la suerte de tener a Javi Varas en estado de gracia el dia que se acabe la suerte todo se vendra abajo

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  2. To espero que sea cuestion de tiempo que este Sevilla llegue a dominar los partidos, o al menos gran parte de ellos.

    De momento, esperemos que los resultados sean el mejor balsamo para de aqui a no mucho tiempo Marcelino haga jugar a este equipo de una manera mas solidaria y contundente.

    Un fuerte abrazo amigo.

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  3. Lo dicho Kike, "ganar con el mínimo esfuerzo".

    La verdad es que todavía con 8 jornadas de Liga, no se ha visto fútbol, espero que esto cambie lo antes posible.

    ¿Qué nos deparará la siguiente jornada?
    .- NO QUIERO NI PENSARLO............

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  4. Ya sabes la explicación que encuentro a la diferencia de actitud para con Jiménez y Marcelino.

    Esto es lo mismo que venimos diciendo desde principios de temporada. Mientras esperamos que el equipo cuaje, se consiguen resultados, con lo que no echaremos de menos estos puntos.

    Sólo queda ver si acabará cuajando pronto.

    Un saludo

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