5 oct. 2011

Buen amigo amado

Éso es lo que significa "Kanouté", el apellido de nuestro Freddie.


Magnífica entrevista anoche en "A Balón Parado". Magnífica, para mi, hasta que llegaron Almansita y compañía, porque de lo que menos me apetecía oír hablar a Kanouté es de fútbol, de su presente en el equipo, de su futuro y de lo que todos hemos vivido ya con él.

Me apetecía oirle hablar de sus gustos, de cómo vive su día a día, de sus manías, de su labor social, de qué hace en su tiempo libre, de su familia, de su forma de ver la vida y de su religión, lo más importante para él. Y me quedé bastante satisfecho.

Pudimos ver que Kanouté es un hombre tímido e introvertido, mucho más de lo que aparenta, pero sin embargo eso no le priva de saber qué es lo que tiene que hacer en su vida y esto es ayudar a los demás. Y es que Kanouté, desde que lo conocemos, no ha parado de ayudarnos a todos. A nosotros, a su afición, nos ha dado alegría, muchísimas tardes de felicidad suprema. A los suyos, su familia, les ha dado la tranquilidad de saber que viven con un hombre bueno, la protección de su determinación y la serenidad de su mensaje. A sus niños, los de Mali, les ha dado una oportunidad en la vida, una manera de salir de la miseria a través del estudio y el deporte.


Sí, Kanouté lleva más de media vida dando a los demás de lo suyo, desde los 20 años cuando abrazó la fe de sus ancestros, la fe de su padre, Sara Kanouté, que, para él, se encuentra reencarnado en el primer niño que entró en su Ciudad. Sara, qué orgulloso tienes que estar observando a tu hijo allá donde estés. Una mirada de orgullo tan grande como la que tenemos nosotros cada vez que Kanouté alza sus brazos al cielo, dedicándole a Dios, a su padre y a nuestro Antonio todos y cada uno de sus goles.

Dice Kanouté que no cree que haya hecho nada para merecer una estatua. Que para él es suficiente con que dentro de veinte o treinta años la gente le digamos a nuestros nietos: "Yo vi jugar a Kanouté". Pero sólo los más grandes se merecen una estatua, sólo los más grandes se merecen ser eternamente recordados.

Y Kanouté, no ya por su fútbol, sino por lo que su persona representa, ya es el más grande. Quizás haya goleadores eternos como Campanal, Arza o Araújo; jugadores mucho más sevillistas que él, como Manolo Jiménez o Álvarez; futbolistas que, por su casta hicieron mella en el sevillismo, como Suker, Scotta o Polster; y hombres que supusieron un antes y un después en la historia del Sevilla FC, como Spencer, el primer internacional sevillista; Biri Biri, quien da nombre al corazón de Nervión o nuestro Antonio Puerta, el que nos abrió las puertas de la gloria.

Sin embargo, Kanouté, sin quererlo, sin pensarlo, tal y como él hace siempre las cosas, sin planificarlo, ha sido, es y será leyenda viva del Sevilla FC y se merece todo lo que podamos darle desde nuestro sevillismo y más.

Grande Kanouté, el Gigante de Mali.

2 comentarios:

  1. Sigo tu blog desde hace mucho, llegando desde el del gran sevillista Jesús Alvarado. Desde Rusia, que es donde vivo, la blogosfera sevillista me informa y me acerca a nuestro gran equipo. Además, de vez en cuando y como es el caso, me emociona.

    ¡Enhorabuena!

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  2. A ver que tal me queda el texto. Te lo pasaré mediada la semana por si hay alguna lesión o cosa rara. Un saludo!!!

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